BLACK HOLES

Hay un agujero negro en mi cabeza, marcado a fuego en un día de primavera. Sonó cloc, y recuerdo… “Recuerdo la oscuridad, retorcida y crispante, recuerdo siluetas que hablan, muerden y caminan, recuerdo… una taza en el microondas…” Sonó cloc, eso oí. Sonó y me fui, caminando muy despacio, saltando por la ventana. Y allí se quedó mi cuerpo sin reaccionar, con un agujero negro en la cabeza.

Subo por las azoteas entre vendavales de ansiedad y silencio. Cargo la escopeta con las balas que me arranco del pecho y disparo… “Quiero ser el Ciudadano Cero, quiero perder el control, quiero… inmolarme en mi propia guerra santa…” Cargo mi escopeta, sonrío y cierro los ojos. Suena cloc, suena bám, suena, suena, suena… He apretado los dientes, pero abro los ojos y no hay nada, ni dolor, ni gritos, ni angustia. Solo hay… un agujero negro en mi cabeza, que se hace más y más grande por momentos.

Y de vuelta, por callejones vacíos que solo llevan a la vejez y a la desesperación, una vez más, regreso a un hogar que ya no sé donde está. No resulta muy agradable haber perdido el camino a casa, y buscarlo mientras te sientes una completa desconocida… “Mira como cae la nieve gris… Como si en el cielo hubiera un crematorio y las cenizas de todos los muertos cayeran sobre mi…” Quiero mi pistola sin balas, quiero mi cuchillo sin filo, quiero una noche sin luna que tape el agujero negro de mi cabeza…

Sé que los buitres acechan como gárgolas vestidas de gala en los tejados. Sé que Dios puede esperarme un domingo más. Sé que no soy yo, que no soy tu, que no soy nadie… “Mira, mamá, tengo tanto dolor dentro que cada vez que hablo, mariposas negras salen de mi boca. Mira, mamá, he roto mi reflejo en todos los espejos. Mira, mamá, ya sé saltar al vacío… ¿te sientes orgullosa de mí?” He visto gatos con cientos de vidas, serpientes enroscadas en los brazos de los sacerdotes, barcos que naufragan en los remolinos de los charcos. He visto el agujero negro de mi cabeza haciéndose más grande por momentos, tragándose mi corazón.

Mi mitad oscura susurra y gime. Nos damos la mano. Y en ese momento pienso que quizá… Quizá sonó cloc, y me fui del todo…

Y ahora mi mitad oscura soy yo.

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