Strawberry fields forever (II)

2 – SHE SAID, SHE SAID

I know what it’s like to be dead, I know what it is to be sad…

Girl odiaba que le hicieran fotos. Huía de las cámaras discretamente, sin aspavientos. Se escurría a un lado y se convertía en un fantasma invisible que nunca aparecía.

Podría enseñaros una imagen de ella, pero no lo haré, por dos motivos. Primero, porque esto no debería ser más que un cuento. Segundo, porque las dos fotografías que guardo de Girl no son lo que deberían ser.

No son capaces de retener todo lo que Girl era, lo que Girl representaba.

Ella baila descalza sobre una mesa, vestida (o casi desvestida) con algo negro y corto. El pelo rubio revuelto, los labios entreabiertos, los ojos mirando al techo. Sus bragas rosas casi en primer plano. Esa imagen es una mentira o, al menos, es una verdad a medias.

Girl bailaba, si. Movía las caderas despacio, sin seguir la música (Satellite of Love, creo recordar), y alzaba los brazos, a veces para balancearlos, a veces para abrazarse con fuerza la cabeza, como si quisiera protegerse de algo. Llevaba encima dos copas de más, o cinco, o veinte, y sus pies se deslizaban encima del polvo blanco que había sobrado después de no ser capaz de meterse nada más por la nariz. Ni ella ni nadie, claro.

Girl danzaba sobre cocaína, tarareando su propia canción. You don’t understand what I said… Lo repetía una y otra vez.

Y estaba hermosa. Más hermosa que nunca. Mucho más cuando un hilo rojo empezó a brotar de su nariz, y ella lo lamió, sin dejar de mover las caderas. Su lengua lamía sangre y drogas, y ella volvía a empezar… I know what it’s like to be dead…

Como para no creérselo.

Su vestido negro se subió por el balanceo casi hasta las caderas. Ese debió ser el momento en que tomaron la foto, más que de Girl, de sus bragas rosas. Pero esa foto no capta el momento. La esencia. La ausencia de todo en sus ojos, su respiración jadeante y forzada. Y sus manos, aferrándose a la tela del vestido, luchando casi por arrancárselo.

Fue otro el que se lo arrancó minutos después, en el cuarto de baño, con la puerta abierta, algo menos abierta que las piernas de la chica que era una canción. Mientras el afortunado de la noche la empotraba contra el espejo del lavabo, ella miraba ausente a su alrededor. Tarareando. You’re making me feel like I’ve never been born…

Después se fue, dejando las bragas rosas olvidadas en el suelo. Salió de allí despeinada, y seguía en su mundo, con su canción. No había velocidad, ni encanto. El misterio de Girl era, si cabe, aún más grande.

Y mucho más triste.

La otra foto que guardo de ella es distinta. En blanco y negro. La foto de un periódico. La chica canción,  distorsionada. Esa tampoco la enseñaré, porque Girl ya no estaba allí.  Hacía mucho que se había marchado.

Es lo que tienen las fotos de los muertos. Que, por mucho que mires… nunca puedes encontrar ni rastro de lo que fueron.

…to be continued

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