Strawberry fields forever (I)

GIRL

Is there anybody going to listen to my story…?

Ella. Era rubia y (casi) siempre sonreía. A veces también lloraba. Ella. La llamaremos Girl.

Tiene sentido. La primera vez que la vi pensé en eso. En Girl. Era una chica que parecía una canción, en serio. Solo tenías que mirarla una vez para ver en ella the girl who came to stay. Era poético y ridículo. También algo triste, yo no sé por qué.

Girl era así. Era la Girl de los Beatles, no cualquier Girl. La chica por la que ellos (todos ellos) habrían escrito todas sus canciones. Y hace falta ser muy especial para poder ser así. Su pelo brillante bajo las luces de los bares, despeinado y perfecto. Sus ojos azules, a veces algo vidriosos, a veces desesperados, desmintiendo una sonrisa (casi) perpetua y despreocupada. Esa es la palabra, si. Eso pensé la primera vez que la vi.

Porque ella era Girl, la chica canción, y yo, igual que todo el mundo, no podía dejar de mirarla. Todos eran atraídos por su encanto, como polillas por la luz. Y Girl se reía, su melena se agitaba, entrecerraba los ojos… y se dejaba querer. Esa es otra cualidad de las chicas como ella. Se las quiere y se dejan querer. Es inevitable.

Como en todos los cuentos, porque esto no es más que un cuento, de todas las polillas que se acercaron y se abrasaron en el intento, una sobrevivió. Se me ocurre que es un poco parecido a una carrera de espermatozoides, la supervivencia del más fuerte, del más apto. Del más valiente. Y ese no tiene que ser el mejor, pero bueno, es el que llega vivo a la meta. A Girl. Y no era cosa fácil, no morir en el intento de la simple aproximación.

Porque ella era Girl, la chica canción, si, y era ingeniosa y rápida. Y sonreía. Vaya si lo hacía. Sus afiladas palabras herían de muerte, pero su risa anestésica te hacía volver a por más y más. Hasta que te quedabas en un rincón, desmontado por completo ante su última estocada, viendo como más incautos iban llegando y ocupaban tu lugar. Pero en lugar de sentir lástima por el destrozo… había envidia. Incluso  moribundos, querían volver a por más.

Es normal. Es el efecto que causan las chicas como Girl.

Curiosamente, nunca sentí envidia de ella. Y supongo que, en un caso como estos, hubiera sido lo normal. Ser una de las chicas dejadas de lado, resentidas, que no saben si criticar o imitar. Pero no fue así. Lo que yo sentía por Girl era una extraña fascinación, como quien mira una mariposa agonizante pinchada en un corcho, aleteando por última vez. Nunca antes había visto un animal tan exótico, con plumas tan brillantes.

Nunca antes había visto a una chica que fuera una canción.

Y yo, que de canción tengo poco, a menos, quizá, que el tema en cuestión sea Hysteria, no sentí en absoluto la necesidad de criticar ese comportamiento tan nuevo y deslumbrante.

Así que… me puse las gafas oscuras para no mirar directamente al sol, y me senté a observar a Girl, su pelo rubio y su sonrisa vacía.

Y lo que no dejaba de preguntarme es por qué, en el fondo, the girl who came to stay, con su encanto y su velocidad, era capaz de ponerme tan triste.

…to be continued

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